lunes, 13 de mayo de 2013

Guía de Procedimientos Para Toma de Muestras de Gases Arteriales

La correcta interpretación de los gases arteriales continua siendo hasta la fecha uno de los temas más críticos en los pacientes de alto riesgo. Para lograr resultados correctos es imprescindible contar con muestras óptimas para este tipo de análisis. 
La muestra adecuada de AGA requiere de un cuidadoso tratamiento desde la fase de preparación de los materiales, pasando por la técnica de punción, hasta su análisis. En muchos casos estas muestras deben ser tomadas bajo circunstancias de alta presión, por que de ello depende la vida de la persona. La demora en la aplicación de las terapias correctivas daría como resultado pocas posibilidades de sobrevivencia, esto adiciona un nivel más de dificultad para obtener una buena muestra. Con el avance de la tecnología se han producido equipos de mayor precisión, con paneles más amplios de pruebas. Los analizadores actuales incluyen mediciones simultaneas de hemoglobina y saturación de oxigeno, e incluso otras mediciones como electrolitos, y los más avanzados han adicionado mediciones de las funciones del metabolismo de oxigeno como Lactato y Glucosa. Estos equipos totalmente automatizados han eliminado los errores de las calibraciones manuales, asegurando resultados precisos cuando reciben muestras óptimas. 

Estas nuevas tecnologías han planteado nuevos retos a los ya existentes para conseguir una muestra que podamos considerar óptima. Por ello se han desarrollado métodos y procedimientos más exigentes en la toma de muestras de AGA, que aseguran a los pacientes un mejor diagnostico. 

Debo dejar en claro que los problemas planteados en este tratado no son consecuencia del uso de nuevas tecnologías de análisis. Estas han estado presentes desde el momento en que se inicia la medición de gases arteriales en los hospitales. Los nuevos analizadores solo han ayudado a mostrarnos que en muchos casos nuestra metodología, de toma de muestra, debe ser revisada para obtener resultados con más precisión. 
 Este documento ha recogido la experiencia de hospitales de los Estados Unidos y Europa, así como de los más importantes de nuestra ciudad de Lima y basa sus afirmaciones en documentos emitidos por la NCCL. 
Sugerimos usar estas recomendaciones para establecer sus propias guías o protocolos de obtener una muestra de AGA. 

¿Qué es una muestra de AGA? 
Es una muestra de sangre arterial tomada en forma anaeróbica. En inglés se usa el término ABG para definir “Arterial Blood Gas” 

¿Para qué se toma una muestra de AGA? 
Primeramente para determinar la condición respiratoria del paciente (O2 y CO2) y para evaluar el equilibrio Ácido Base (pH). 

¿Cuándo No debe hacer un AGA? 
Cuando los resultados no van a influir en las decisiones del tratamiento. Cuando los riesgos involucrados sobrepasan a los beneficios. O cuando se pueden realizar otras pruebas menos complicadas u onerosas. 

¿Quiénes toman una muestra de AGA? 
Todos aquellos profesionales de la salud calificados y entrenados en el procedimiento de extracción de sangre arterial. 

¿Cuándo se toma una muestra de AGA? 
Principalmente en situaciones de crisis, para evaluación general del paciente, antes y después de cirugías, y durante el manejo de la ventilación del paciente crítico. 

¿Cómo se toma una muestra de AGA? 
En los Estados Unidos la mayor parte de los AGA (60%) son tomados invasivamente por medio de la punción arterial. Casi el total restante (40%) es tomado de líneas y catéteres arteriales. Una pequeña parte con técnicas de micromuestras ó capilares. 
En el Perú el 90% de las muestras de AGA son realizadas por punción arterial y el resto de líneas arteriales. 

¿Cuál es la diferencia entre sangre arterial, venosa y mixta? 
La sangre arterial es una mezcla de la sangre que viene de todas las partes del cuerpo la cual ha pasado por los pulmones en donde se ha realizado el intercambio gaseoso. Podemos decir que la sangre arterial refleja en general la condición de todo el cuerpo. 
La sangre venosa la cuál es tomada de una extremidad nos da información únicamente de las condiciones de dicha extremidad. 
En otras palabras nos da información localizada la cual puede discrepar de la situación de otras partes del cuerpo. 
Las muestras de sangre mixtas arterio y venosa nos dan una imagen de la cantidad de oxígeno que están recibiendo las células. La diferencia del contenido de oxígeno de la sangre arterial con la sangre venosa nos cuantifica la cantidad de oxígeno entregado a las células. 

¿Qué tipo de jeringa debo usar? 
La jeringa y su contenido de heparina debe permitir un fácil acceso a la arteria, y el anticoagulante usado debe ser heparina en cantidad que no interfiera con los analitos a medir. Lo más recomendable, en el uso general, es usar una jeringa con 3 cm3 de capacidad y esta contiene heparina de Litio  Liofilizada en pellets y balanceada electroliticamente 113IU (N)

jeringa de gases arteriales

miércoles, 30 de enero de 2013

Respeta tus horarios de comida y siéntete mejor



Respeta tus horarios de comida y siéntete mejor

Uno de los factores que desencadenan enfermedades comunes como la gastritis, colitis o estreñimiento, es porque la gente no tiene un control en su horario de comida.

Sabemos que el estilo de vida, cada vez más dificulta este buen hábito, pero aquí te decimos cómo lograrlo para que tu calidad de vida, sea mejor.

Recuerda que esto se debe convertir en un hábito para que goces de los beneficios de absorber los nutrientes en tu cuerpo, mejore tu digestión y te sientas con más energía.

Nunca salgas sin desayunar
Seguramente has escuchado y leído que el desayuno es vital para el buen funcionamiento del cuerpo y es muy cierto. Es el que irrumpe el ayuno que ha producido el organismo durante la noche. Con el desayuno el cuerpo estará preparado para afrontar las actividades del día.

"Las personas que no desayunan suelen seguir una dieta de peor calidad, mientras que quienes lo hacen, tienen una dieta con menos grasa y alta en fibra, vitaminas y minerales".




Come cinco veces el día
Intenta desayunar, comer y cenar a la misma hora y hacer tus dos entre comidas al día. El primer refrigerio, tres horas después de desayunar y el segundo tres horas después de comer. Así tus jugos gástricos se mantendrán sanos y estables.

Recuerda que las porciones de tus refrigerios deben ser ligeras y saludables, por ejemplo un helado de yogur, una barra de cereal, gelatina baja en calorías o medio sándwich de pan integral.

Combate a tu peor enemigo
"Si tu preocupación es el sobrepeso y por eso saltas las comidas, estás en un error, ya que se ha demostrado que los intervalos largos de ayuno entre las comidas, estimulan hormonas que favorecen el depósito de grasas en el cuerpo".

En consecuencia, un horario irregular es el enemigo número uno de la salud. Así que date tu tiempo para organizarte y procura que los alimentos que consumas estén balanceados y que tu dieta no se base en comida rápida o sea rica en grasas y carbohidratos.

Qué es la Gastritis?

Qué es la Gastritis?
Gastritis es la inflamación de la mucosa gástrica, que en la gastroscopía se ve enrojecida, presentándose en forma de manchas rojizas, las cuales representan irritación o hemorragias subepiteliales. Sin embargo, el diagnóstico preciso se obtiene por exploración endoscópica. En ésta se apreciará si es solo una parte del estómago la que está afectada o toda la esfera gástrica.

gastritis

Síntomas
En ocasiones no se presentan síntomas pero lo más habitual es que se produzcan el ardor o dolor en el epigastrio, acompañado de náuseas, mareos, etc. Es frecuente encontrar síntomas relacionados al reflujo gastroesofágico, como la acidez en el estómago. 
Los ardores en el epigastrio suelen ceder a corto plazo con la ingesta de alimentos, sobre todo leche. Pero, unas dos horas luego de la ingesta, los alimentos pasan al duodeno y el ácido clorhídrico secretado para la digestión queda en el estómago, lo que hace que se agudicen los síntomas. También puede aparecer dolor abdominal en la parte superior (que puede empeorar al comer), indigestión o pérdida del apetito. En caso de que exista un componente ulceroso que sangre, pueden presentarse vómitos con sangre o con un material similar a manchas de café, y heces oscuras.


A continuación se enumeran los síntomas más comunes de la gastritis. Sin embargo, cada individuo puede experimentarlos de una forma diferente. Los síntomas pueden incluir:

  • Malestar o dolor de estómago.
  • Eructos.
  • Hemorragia abdominal.
  • Náuseas.
  • Vómitos.
  • Sensación de estar lleno o de ardor en el estómago.
  • Sangre en el vómito o en las heces (una señal de que el revestimiento del estómago puede estar sangrando).

Clasificación de la Gastritis

Clasificación de la Gastritis

Clasificación de la Gastritis
La clasificación de la gastritis se basa en la evolución, histología y la patogenia.

I. Gastritis aguda

A. Infección aguda por Helicobacter pylori

B. Otras gastritis infecciosas agudas

1. Bacteriana (aparte de Helicobacter pylori).
2. Helicobacter helmanni
3. Flegmonosa
4. Micobacterias
5. Sífilis
6. Víricas
7. Parasitarias
8. Fúngicas

II. Gastritis atrófica crónica

Tipo A: autoinmunitaria, predominante en el cuerpo del estómago.
Tipo B: relacionada con Helicobacter pylori, predominante en el antro del estómago.
Química (producida por agentes antiinflamatorios, alcohol, estrés, tabaco).

III. Formas poco frecuentes de gastritis

Linfocítica
Eosinófila
Enfermedad de Crohn
Sarcoidosis
Gastritis granulomatosa aislada


Las causas más frecuentes de gastritis aguda son infecciosas. 

La infección aguda por Helicobacter pylori conduce a la gastritis. La gastritis por H. pylori se describe como un cuadro que se presenta bruscamente con dolor epigástrico y algunas veces náuseas y vómitos. También se demuestra un intenso infiltrado de neutrófilos con edema e hiperemia en el estudio histológico. Si este cuadro no se trata con un nivel de atención de primero y segundo nivel, avanzará a gastritis crónica.

Después de la infección aguda por Helicobacter pylori se puede producir una hipoclorhidria de más de un año de duración.

Gastritis crónica
La gastritis crónica es una inflamación del revestimiento del estómago que se presenta gradualmente y que persiste durante un tiempo considerablemente prolongado. Las hay de un mes y hasta de un año.

Tipo A: afecta al cuerpo y el fondo del estómago sin involucrar el antro, por lo general asociada a una anemia perniciosa. Se presume que tiene una etiología autoinmune.
Tipo B: es la forma más frecuente, afecta al antro en pacientes jóvenes y a toda la mucosa del estómago en personas mayores, y es causada por la bacteria Helicobacter pylori.

Tratamiento para la gastritis

La gastritis tipo B se trata solo cuando se presenta infección sintomática. Se usa claritromicina, amoxicilina y tetraciclina. Anteriormente se utilizaba metronidazol, pero ahora se sabe que se presenta resistencia en más del 80% de los casos. Los tratamientos de gastritis suelen ser antiácidos (Almax, Urbal) o reguladores de la acidez gástrica (ranitidina) o que disminuyan la secreción gástrica (omeprazol) y sobre todo una dieta adecuada: las bebidas gaseosas retrasan la digestión, por lo que aumentan la secreción de ácidos en el estómago. Una dieta para el estómago delicado se suele llamar dieta blanda.


Etiología

La gastritis crónica puede ser ocasionada por la irritación prolongada debido al uso de medicamentos AINES (antiinflamatorios no esteroideos), infección con la bacteria Helicobacter pylori, anemia perniciosa (un trastorno autoinmune), degeneración del revestimiento del estómago por la edad o por reflujo biliar crónico.

Es muy frecuente la gastritis crónica generada por abuso de estimulantes ricos en cafeína, como el café. En Sudamérica es muy frecuente el abuso de yerba mate y el guaraná. Asimismo es cada vez más común la presencia de gastritis crónica por el abuso de bebidas gaseosas, que contienen fosfatos y ácido fosfórico como estimulantes de la sed.

Muchos individuos que padecen gastritis crónica no presentan síntomas de este padecimiento.

Complicaciones
Las complicaciones potenciales son la pérdida de sangre y un aumento del riesgo de cáncer gástrico.

Situaciones que requieren asistencia médica
Se debe buscar asistencia médica si los síntomas de gastritis no mejoran con el tratamiento o si se presenta vómito con sangre o deposición sanguinolenta.

viernes, 25 de enero de 2013

Fisiologia del Helicobacter pylori

FISIOLOGÍA Y ESTRUCTURA DE LA BACTERIA HELICOBACTER PYLORI

H.Pylori es un bacilo gramnegativo, curvo, espiralado y microaerofílico que vive en la capa de mucus del estómago. Mide aproximadamente 3.5 por 0.5 micrómetros, posee múltiples flagelos recubiertos en uno de sus polos (de 5 a 6, lo que lo hace altamente móvil) y se caracteriza por ser una bacteria de crecimiento lento.

Este microorganismo segrega proteínas con conocidos efectos quimiotácticos - atraen a los macrófagos y neutrófilos lo que produce inflamación en la zona afectada.
Su característica bioquímica más sobresaliente es la abundante producción de la enzima ureasa, que cataliza la hidrólisis de la urea en amonio y CO2; lo cual permite la formación de una nube de amonio que es un mecanismo importante para la sobrevivencia de la bacteria en un pH tan ácido como lo es de jugo gástrico.


Recientemente ha sido identificado parte del mecanismo mediante el cual la bacteria en cuestión es capaz de sobrevivir en el medio ácido del estómago.
Sachs y colaboradores (en mayo de 2000) describieron una proteína que nombraron Urel, miembro de las amidoporinas que regula la transferencia de urea del medio externo del estómago hacia el citioplasma del H. Pylori mediante canales que atraviesan la membrana celular.

Cuando el medio externo es excesivamente ácido, los canales incrementan 300 veces la cantidad de urea que entra la citoplasma de la bacteria y ello resulta en la suficienrte producción de amonio para neutralizar el periplasma (área entre las membranas externa e interna)


Si Urel no se encuentra presente, una insuficiente cantidad de urea entra por esos canales y se genera menos amonio. Sin la capacidad para neutralizar el propio periplasma el microorganismo se hace vulnerable al ph del estómago. Este es su principal mecanismo de adaptación, defensa y sobrevivencia ante condiciones hostiles.

El microorganismo produce varios factores solubles, entre los que se encuentran: la Ureasa que permite la colonización en el medio ácido del estómago e induce daño en las células del epitelio gástrico. Las toxina vacuolizante A (VacA) que produce las formación de vacuolas en las células gastrointestinales; la proteina codificada por el gen asociado por la citotoxina A (proteina CagA), que al igual que VacA está fuertemente asociada con el desarrolllo de las úlceras y la catalaza que permite a la bacteria resistir el ataque de las células inflamatorias del hospedero.

Todas las proteinas anteriores excepto la catalaza, son producidas por la bacteria y absorvidas pr el epitelio gastrintestinasl, lo que desencadena un grupo de señales pro inflamtorias que culmina con el reclutamiento y activación de las células inflamatorias.

lunes, 10 de septiembre de 2012



miércoles, 5 de septiembre de 2012

¿Por qué tengo anemia y cómo puedo evitarla?

Muchas personas se asustan y creen estar anémicas ni bien se sienten un poco cansadas. Otras en cambio no le dan importancia aunque les cueste mucho hacer sus actividades cotidianas con normalidad. Ni un extremo ni el otro. 
Descubre qué es la anemia, cuáles son sus síntomas y cómo puedes evitarla.
anemia

¿Qué es la anemia? 
La anemia se produce porque la sangre no tiene suficientes glóbulos rojos (que contienen a la hemoglobina) para transportar el oxígeno al resto del organismo. Tu cuerpo produce tres tipos de células sanguíneas: los glóbulos blancos (que se ocupan de combatir infecciones), las plaquetas sanguíneas (que ayudan en la coagulación) y los glóbulos rojos, que se ocupan de llevar el oxígeno a todas partes del cuerpo.

que es anemiaLos glóbulos rojos se valen de la hemoglobina, una proteína rica en hierro que le da a la sangre el color rojo que la caracteriza, y además de permitirle a la sangre llevar el oxigeno desde los pulmones hacia otros lugares, también la ayuda a recolectar el dióxido de carbono de otras partes del cuerpo para llevarlo a los pulmones, desde donde lo exhalada para eliminarlo del cuerpo.


 Si los glóbulos rojos (y la hemoglobina) son escasos (están por debajo de lo normal), el oxígeno no puede llegar a todas partes del cuerpo. Se produce así la anemia que, si no se controla, puede ir provocando problemas más o menos serios de salud, ya que se pueden dañar otros órganos y el corazón deberá trabajar con mayor esfuerzo, lo que también puede provocar fallas cardíacas.


Hay varios tipos de anemia que tienen causas y características específicas:

Anemia por deficiencia de hierro (cuando el hierro está bajo), una de las más comunes.
Anemia aplástica (a veces causada por exposición al benceno o a ciertas toxinas; a infecciones, a algunas medicinas)
Anemia por hemorragia (pérdida de sangre)
Anemia por deficiencia de vitamina B12 (anemia perniciosa) o anemia por deficiencia de ácido fólico o folato (anemia megaloblástica).
Anemia asociada con ciertas enfermedades crónicas (como artritis reumatoide, VIH/SIDA, falla renal, etc.)
Anemias hemolíticas en las cuales se destruyen los glóbulos rojos (pueden ser heredadas o se pueden desarrollar por infecciones, por ejemplo)
Anemia asociada a enfermedad de la médula ósea (como: enfermedad mieloproliferativa, mieloma múltiple, leucemia, linfoma, etc.
Anemia de células falciformes, entre otras.


Lo importante es que entiendas que la anemia puede producirse por diferentes motivos:

Porque la persona pierde mucha sangre. Por ejemplo, por algún accidente, por un sangrado interno, por alguna cirugía o por cáncer.
Porque el cuerpo no produce suficientes glóbulos rojos. Esto puede ocurrir porque la persona lo hereda o por otros factores, como llevar una mala alimentación, porque tiene concentraciones anormales de ciertas hormonas o cierto tipo de enfermedad crónica. Frecuentemente, las mujeres embarazadas están anémicas porque aumenta el volumen de líquido en su cuerpo y hay cambios hormonales.
Porque los glóbulos rojos se destruyen más rápido de lo que tardan en volver a formarse. 

Esto también puede ocurrir por herencia o por una enfermedad en el bazo, un órgano que remueve del cuerpo a los glóbulos rojos viejos y que, si no funciona bien o si está agrandado, remueve más glóbulos rojos de los que debiera.
A veces, los síntomas de la anemia son leves y puedes no darte cuenta. Los principales son el cansancio y la fatiga. Pero también podrías sentir:

  • palidez
  • frío en las manos y los pies,
  • dolores de cabeza
  • mareos
  • irritabilidad
  • palpitaciones, latidos del corazón rápidos y/o irregulares
  • falta de aire
  • dolor en el pecho
  • dificultad para concentrarte


De todos modos, es posible que tengas algunas de estos síntomas sin que sea anemia, pues muchas de ellos son comunes, como los dolores de cabeza leves o el tener las manos frías. Asimismo, todos pueden indicar otras enfermedades.

Por eso, antes de que te asustes, si notas que los síntomas no desaparecen o si tienes dudas con respecto a tu estado de salud, no tardes en pedir una cita con tu médico para que pueda hacerte los estudios necesarios para dejarte tranquilo(a). En general, para detectar la presencia de anemia, el médico te hará un chequeo físico completo y pedirá un análisis de sangre. 





¿Quiénes son?

Las mujeres en edad de la reproducción, ya que pierden sangre durante la menstruación. Sin embargo, la anemia puede presentarse tanto en los hombres como en las mujeres, y a cualquier edad.
Las mujeres embarazadas, que pueden tener poco hierro y ácido fólico (folato). Además, durante los primeros seis meses del embarazo, el plasma, que es la parte líquida de la sangre, aumenta con más rapidez que los glóbulos rojos y puede provocar anemia.
Los bebés que nacen antes de tiempo (bebés prematuros), durante el primer año de vida, y los niños entre 1 y 2 años que no reciben suficiente hierro en la alimentación.
Los adultos de edad avanzada.
Las personas que tienen antecedentes familiares de anemia, como la anemia de células falciformes o las talasemias.
Los que pierden mucha sangre por una cirugía, un accidente o una lesión.
Quienes sufren infecciones prolongadas o tienen enfermedades crónicas o graves, como enfermedad renal, cáncer, diabetes, artritis reumatoide, infección por el VIH, SIDA, enfermedades inflamatorias en el intestino, enfermedad en el hígado, insuficiencia cardíaca y enfermedades de la tiroides.
Quienes llevan una dieta baja en hierro, vitaminas o minerales, para producir glóbulos rojos. El cuerpo necesita hierro, vitamina B-12, ácido fólico y otros nutrientes que obtiene de los alimentos que consumes. (La deficiencia de vitamina B-12 es común en los vegetarianos que no comen productos lácteos, ni huevos).

Algunos tipos de anemia se pueden evitar si llevas una alimentación sana. 
Por ejemplo, para que no te falte hierro puedes comer carnes rojas, vegetales de hojas verdes, frutas secas y nueces. La vitamina B-12 la puedes obtener de los lácteos y de la carne, entre otros alimentos. Y al ácido fólico lo encuentras en jugos de frutas cítricas como el limón y la naranja, en los vegetales de hojas verdes, las legumbres y los cereales fortificados.

En general, una dieta saludable es suficiente para obtener todos estos nutrientes, aunque a veces tu médico podría indicarte que tomes hierro, por ejemplo, si tu periodo es muy abundante (pero no los tomes sin su aprobación o sin antes consultarlo con un especialista). También puedes evitar la anemia si se combate su causa. Es el caso de las anemias causadas por otras enfermedades, como las que mencionamos anteriormente.
Por su puesto, si la anemia es de tipo hereditario no es posible prevenirla, pero en la mayoría de los casos las anemias pueden ser tratadas y controladas. Si tienes síntomas, consulta a tu médico y si hay dudas con respecto a la causa de a anemia, el especialista es el hematólogo. Sólo estableciendo la causa se puede establecer el tratamiento adecuado. Una vez que se trata la anemia podrás recuperar las energías, mejorar tu calidad de vida y evitar complicaciones.
                       hemoglobinometro